LA VENTANA Carmen Almenara

El vaho es como una niebla espesa, un velo turbio que poco a poco se va haciendo más y más denso impidiéndonos ver más allá. Pero existe una pequeña y simple diferencia, la niebla está en lo que podría llamarse el exterior mientras que el vaho se encuentra solo en el interior. Aquí sentada como tantas otras tardes, la casa en calma, miro a la ventana que, algo emborronada, muestra la visión del exterior. Las luces titilantes y aceleradas de lo que presupongo serán los coches que pasan sin cesar. El vaho de la soledad y el hastío se va condensando dificultando más y más la visión del exterior. Es la tarde de un domingo oscuro de invierno, hace frío afuera, lo sé por la condensación en mis cristales. O quizá mi casa está demasiado cerrada, definitivamente hay demasiado vaho. Me pregunto ¿quién andará conduciendo un domingo a estas horas? Gente, seguro, que va de vuelta de visitar a la familia en ese baile semanal de rigor con la más fea. Las visitas a la familia siempre me ha...